Con la misma ilusión que entonces.


Seguimos construyendo el Seminario, y lo hacemos, con la misma ilusión que entonces. Todo este edificio comenzó con muy pocos seminristas, como ahora, los necesarios para levantar una gran obra. Él sigue llamando, a ti también, aunque tengas miedo. Sigue adelante, los cimientos son fuertes y buenos.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *